Im Cheul Kyun
El verano de aquel año
2025
Resina y pintura esmalte
Alto 30 cm x Ancho 40 cm x Profundidad 30 cm / Alto 11,81 in x Ancho 15,75 in x Profundidad 11,81 in
Edición limitada de 1 + 1 P.A. (Prueba de Artista)
Certificado de Autenticidad incluido
Cada obra viaja protegida con el mismo cuidado con el que fue elegida.
Im Cheul Kyun (Corea del Sur) creció en los años 90 rodeado de modelos de juguetes, animación, cine y documentales de naturaleza, una fascinación temprana por el mundo natural —observando animales, plantas, insectos y peces— que marcó su camino hacia el dibujo y, más tarde, la escultura. Cursó estudios de escultura y, desde 2019, centra su práctica en el concepto narrativo de «Turtle and Steelhead» («Tortuga y Trucha Arcoíris»), concebido por primera vez en 2008, utilizando formas escultóricas minuciosamente elaboradas, de aspecto casi de juguete, para explorar temas como la vida y la muerte, el medioambiente y la guerra. Su obra es especialmente apreciada entre coleccionistas de Japón, Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur.
El verano de aquel año superpone los restos de la guerra con la persistencia de la vida.
La tortuga, que lleva sobre el lomo un casco marcado por agujeros de bala claramente visibles, se convierte en el retrato de un ser que sigue viviendo en el presente mientras carga con las cicatrices del pasado. La procesión de hormigas que recorre el casco crea un paisaje ambiguo —tal vez una colina sin nombre, tal vez los restos de la memoria—. Su movimiento colectivo simboliza la resiliencia de la naturaleza y nos recuerda que seguimos viviendo sobre las heridas que quedaron atrás.
El título de la obra alude a un pasado concreto y evoca al mismo tiempo el presente. «Aquel año» puede no señalar simplemente un momento específico de la historia; también puede ser el verano de un presente que se repite sin cesar.
Esta ambigüedad revela cómo la memoria de la guerra sigue moldeando el presente, resurgiendo una y otra vez a través de la vida y del entorno.
Coleccionar El verano de aquel año es hacerse con una escultura de resina de 2025, meticulosamente realizada por un artista coreano cuyas formas, a medio camino entre el juguete y la escultura, cuentan con un público fiel de coleccionistas en Japón, Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur —una edición extremadamente reducida de un solo ejemplar más una prueba de artista, dentro de un cuerpo de trabajo construido pacientemente durante más de quince años.














